Shine, el tratamiento que te hará brillar por dentro y por fuera

Cabina a media luz, velas, ambiente cálido y aroma relajante para empezar uno de los tratamientos más exclusivos del momento. Hoy os quiero presentar Shine, un ritual que, como indica su nombre, te hará brillar por dentro y por fuera.

Shine nace fruto de la necesidad de ofrecer a las clientas un momento único, solo para ellas, para evadirse y desconectar para volver a conectar de nuevo con el mundo que nos rodea con más fuerza y energía. Todo ello con el imprescindible cuidado único y delicado de la piel, a través de principios activos personalizados para cada necesidad y con el objetivo de proporcionar una luz y una vitalidad sin precedentes.

El día a día nos va consumiendo poco a poco, nos apaga y nos genera un estrés que, aunque aparentemente creamos que no incide en la piel, sí que afecta, y mucho. Por eso, recomendamos buscar unas horas a la semana para dedicarse tiempo a uno mismo. Crear un oasis en medio del ritmo frenético de la ciudad y encontrar un estado de paz interior que nos permita retomar la rutina con optimismo. Este tratamiento no trata solo la piel sino que es un ejercicio que empieza desde el interior para proyectar todo lo bueno que tenemos dentro en cada poro de la piel.

¿Nos acompañas a vivir la experiencia?

El tratamiento se inicia con la clienta tumbada boca arriba. Con los ojos cerrados, empezará a notar como vamos acomodando y relajando cuerpo y mente colocando pequeñas almohadas tibias en partes del cuerpo estratégicas para conseguir una evasión total.

Un vez la clienta empiece a notar los efectos de la relajación, colocaremos unas gafas de realidad virtual que, a través de unas imágenes de paisajes idílicos, la transportarán a un estado mindfulness que la van a aislar durante unos minutos del mundo real.

Siguiendo unas respiraciones concretas para liberar tensiones, la esteticista preparará su cuerpo mediante unas inhalaciones con aceites esenciales, presiones de digitopuntura y shiatsu.

La aromaterapia jugará un papel muy importante en esta fase del tratamiento ya que será la clave para conseguir relajar cada músculo del cuerpo y notar una sensación de tranquilidad global que nos ayudarán a ser más receptivos con el tratamiento.

Pasados unos minutos, realizaremos una doble limpieza facial profunda con cosmética vegana y orgánica acompañada de una triple exfoliación que despertará los sentidos y dejará la piel receptiva para el tratamiento. Durante esta fase se irán despertando todos los sentidos y la piel experimentará un cóctel de sensaciones gracias a las diferentes texturas que irá percibiendo.

Ahora llega la parte más exclusiva del tratamiento. Con el rostro limpio y sin impurezas y habiendo trabajado ya la piel de la clienta, se realizará una formulación a base de principios activos personalizados en función de las necesidades de su piel. Este paso será clave para conseguir estimular la epidermis y que el resultado del protocolo sea el esperado.

Aprovecharemos su aplicación para realizar un masaje facial repulpante mediante la técnica kobido, que ayudará a aportar vitalidad y luminosidad al cutis, además de reparar el tejido facial, liberar tensiones, eliminar toxinas de la cara y ayudar a reducir y prevenir progresivamente las arrugas, la flacidez y las manchas del rostro.

A posteriori, para potenciar la penetración de los principios activos aplicados, se pondrá una máscara de cromoterapia adaptando la luz al tipo de piel. Simultáneamente, para seguir con la desconexión y el bienestar de la clienta, se llevará a cabo un masaje relajante en la parte inferior del cuerpo, haciendo incidencia en activar el sistema linfático para drenar y acabar con la pesadez del cuerpo.

El toque final

Pasados unos diez minutos, para dar el toque final y salir con una piel resplandeciente, se aplicará una mascarilla de oro que iluminará el rostro de manera especial.

Y ya para acabar el tratamiento, se realizará un masaje de brazos y manos para conseguir un equilibrio cuerpo y mente sin igual.

Resultados

La piel del rostro se mostrará luminosa, con vida, resplandeciente y sin imperfecciones; el cuerpo estará más ligero y relajado y la mente estará en un estado de evasión y desconexión envidiables.

¿Te apuntas?